La iniciativa fue de Vicky, una compañerita del Jardín, que estaba en su casa cuando de repente ¡quiso hablar con Manu! Isabel, la mamá, llamó y le contó eso mismo a Marcela, quien no puso objeción y le pasó el teléfono a Manuchito.
Así estuvieron los 2 charlando por un buen rato; tal vez unos 15', entre una cosa y otra, yendo de la cocina a su cuarto. ¿De qué hablaron? Ni idea, porque a Manucho apenas se le entendía de lo suavecito que hablaba. Suavecito a lo Barry White, a ver si se entiende.
Enorgullecedor, enternecedor y escalofriante. Todo eso junto.
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