La historia se repite.
Este es el cuadro de situación, día a día, comida a comida: si algo se cae al piso, nuestro perro Psycho se lanza raudamente a comerlo.
Me da un poco de asquito y a Marcela le causa gracia. A Tommy le parece raro. Al principio, no entendía qué esperaba Psycho ahí sentado, duro como estatua, con la mirada fija sobre lo que tuviera entre manos. Luego, con pequeños chumbidos, logró hacerse entender. ¡Quería que Tomaso le diera un poco de su comida! Si Tomasito tiene hambre o le gusta la comida, no le comparte nada. ¡Qué se le va a hacer...! Pero, si tiene la panza llena, siempre le tira algo.
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